26 junio, 2013

Diversión y filetes empanados

Hungría siempre es diversión.

Diversión. Del latín divertĕre, llevar por varios lados.
Desafortunadamente no he sido capaz de encontrar entre mis alumnos españoles de 3º y 4º de E.S.O. más que tres personas dispuestas a alojar a los estudiantes húngaros - grupo de teatro que iban a visitar el pequeño pueblo donde ahora doy clase. Siento la tentación de sentirme decepcionado, pero no sería justo por mi parte, no todos tienen que hacer lo que yo quiero.

Al final a muchos españoles les puede el individualismo y la falta de previsión: "Yo no sé mis planes para esa fecha", o bien, "No les conozco", o bien, "no tenemos sitio en casa".
Fair enough, pero siempre es una pena que un intercambio de este tipo no ocurra, privando a unos pocos niños de culturas diferentes de conocerse y darse cuenta de que su diversión les une, más que les separa.
No siempre los planes salen bien.

Las aguas agitadas del Danubio vuelven a su cauce y los grados de temperatura infernal regresan a Córdoba. ¿Qué nos depara la próxima semana? ¿unión o diversión?

Hungría siempre es diversión.

Hoy he recordado cuando mis amigos vinieron a visitarme a Hungría. En los días que yo tenía que trabajar Iván, Jairo y Juanlu alquilaron un coche. Visitaron Austchwitz y conocieron a Shlomo Venezia. Cada vez que se paraban a comer en algún sitio siempre les ocurría lo mismo: pidieran lo que pidieran de la carta, siempre les traían un filete de pollo empanado.

Hungría es diversión asegurada.


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