
Además de ser también el reino del Plus, Miskolc y Hungría son lugares donde los españoles a menudo encuentran mujeres muy exóticas (al igual que los españoles son exóticos para los húngaros) (cada vez menos).
Miskolc es un lugar donde muchísimas rubias de bote quieren estar morenas de piel todo el año y para ello visitan los szolárium.
No me gustan las rubias de bote, prefiero el color natural.
Y no me gustan nada los solariums, prefiero el Sol.
(
csaj a szoliban)
Cuando una húngara, bromeando, quiere explicar por qué es tonta, dicen "claro, es que tengo el pelo pintado".
En favor de todas estas maravillosas rubias de bote pasadas de moda, tengo que decir, que las mujeres húngaras no necesitarían ningún aditivo: les sobra con la belleza que ya tienen. Y en segundo lugar, todas ellas tratan de cuidarse mucho en cuerpo y alma.
Las mujeres húngaras trabajan: están en todas las oficinas, más que los hombres, conducen los tranvías (los hombres conducen los autobuses) y son las controladoras de billetes, venden los billetes de tren, son dueñas de los cukrászdas (pastelerías) y de los kávézós (cafeterías), son las directoras, administrativas y profesoras de los institutos y universidades (en muchísimo mayor número que los hombres).
Las mujeres húngaras presumen de ser muy femeninas, y encuentran que las españolas tienen una voz muy fuerte (como de hombre, dicen) y que las inglesas o las francesas no se cuidan tanto como ellas.
Las mujeres húngaras se casan antes que las españolas: en general, quieren tener hijos antes de los treinta. Y se divorcian antes también.
Recuerdo un estudiante español, erasmus en Debrecen, hace dos años que no quería volver a España y me decía:
¿¿¡¡¡Cómo voy a volver allí con todas esas gordas!!!??
Este año, con los otros profes del Herman Ottó, en el día de la mujer (8 de marzo) les cantamos: Hájra csajok!! (que debe cantarse con la música de
YMCA de los Village People). Desgraciadamente Bodnar Attila nunca me pasó el video.
Bibliografía:
Esterházy, P. (1993): Una mujer.