27 mayo, 2008

Desayuno con diamantes


Ciertamente los europeos somos un pueblo miserable.
Sólo hemos avanzado más para poder matarnos mejor entre nosotros, siendo el grupo humano que más y mejor se ha esforzado en matar a su propia gente.
Motivos para matar al otro: es musulmán, es plebeyo, es un gitano, es judío, es negro, es rico, es comunista, es masón, es extranjero.

Apenas asoma en Europa estos días la sombra de una recesión económica. Algunos empiezan a gritar: ¡crisis!. Y los europeos corren a protegerse con leyes contra los no ciudadanos (llámense inmigrantes, búlgaros, rumanos, polacos, africanos o de cualquier manera, porque sólo es una excusa para discriminar gente).

Lo de Italia es vergonzoso. Me hierve la sangre.

Miserables europeos.

Yo he podido desayunar tranquilamente, como los enterradores, un buen café espresso con una cuña de pastel Esterházy, de nata y almendras, una delicia húngara.
Como Truman Capote, deseando que se maten y mueran para poder escribir mi libro.

2 comentarios:

  1. Sí, el pastelito tiene una pinta deliciosa, pero el café es talmente de ésos de corre que me c.... ¿No? Bueno, just a thought...

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  2. ciertamente, sólo por la pinta que tiene me comía 5 pastelitos de esos. Pero del café creo que con sólo olerlo me iría la pata abajo (es que ya llevo mucho sin hacerme del club de juan valdés y me afecta el doble).

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