01 agosto, 2013

Cigarros porno, Unicum y Willy Wonka.

El último chisme sobre el Gobierno Orban del Partido Fidesz de Hungría no es sobre el nacionalismo, el valor del forint, la nueva línea de metro de Budapest, el nuevo tranvía de Miskolc o sobre las políticas de integración de la minoría gitana. Esta vez se trata de algo que realmente afecta al conjunto de la ciudadanía: el tabaco. 

Hay que saber que anteriormente era posible comprar cajetillas en numerosos lugares. Era especialmente común comprar tabaco en cualquier supermercado, donde se colocaban apetitosos junto a las cajas cobradoras, para no salir de allí sin él. También los bares los vendían. 

Los húngaros están que no echan humo desde que el Gobierno, además de apoderarse de todos los institutos de educación pública, ahora se ha hecho con el monopolio de la venta del tabaco mediante una red de "estancos", a la manera española. Las calles de Hungría se han llenado de estos nuevos únicos lugares a los que les está permitida la venta de cigarrillos. Todos ellos están marcados con un símbolo "T" con los tres colores de la magiaridad, contorneados por un marco circular negro donde se lee su nombre: "Tienda de Tabaco Nacional" (Nemzeti Dohánybolt). 


El hecho de que se indique la palabra "nacional" (Nemzeti) ha hecho que mucha gente considere que las tiendas de tabaco tienen derecho a tener nacionalidad, al igual que los calcetines, las palomitas del cine, los cojines de un sofá, el pollo con patatas o las granizadas de mango. Incluso podría llevarse al Parlamento el derecho a la autodeterminación de los quicos, las pipas de girasol y las cáscaras de naranja. Todas las bombillas y los enchufes de Erdély, en Transilvania, se han unido en una petición unánime de la nacionalidad magiar que ha electrizado las conversaciones de todos los electricistas húngaros.  El ambiente echa chispas, pero, ésto sí, por fortuna son chispas nacionales, cien por cien magiares. 

Además, estas tiendas muestran otro gran indicador con un número "18". Esto, junto a los cristales translúcidos que no dejan ver el interior, han llevado a gran número de extranjeros a pensar que se encontraban frente a un sex shop, lo cual a muchos les encaja con la idea de Budapest como "Capital Europea del Sexo". A continuación, escribiremos esta palabra tres veces más para aparecer en las búsquedas de google en primeras posiciones: sexo, sexo, sexo. Además, con su permiso añadiremos algunos improperios de propina, con el mismo propósito: pollas, coños, joder, hostia puta, escoria de mierda. 

Un gran número de analistas destacan la similitud del símbolo con el de la marca de licor "Unicum". Siendo "Unicum" una de estas cosas muy "Hungaricum" la marca de licores, en plena campaña de difusión de los nuevos sabores Unicum Szilva, Unicum Paprikás Csirke y Unicum Lencse, se está planteando denunciar a Orban Viktor por perjuicios a su imagen. La marca Unicum podría verse relacionada con la nicotina y con la imagen de un gobierno muy consumido y quemado. 

Se ha difundido el escándalo del reparto de licencias de "Tiendas de tabaco nacional". Según este rumor la adjudicación se ha realizado de manera nepotista, entre los amiguetes cercanos al Partido Fidesz. Esta noticia ha sentado a los húngaros como la última calada a un cigarro, cuando se ha concentrado toda la nicotina y te das cuenta que te estás fumando el algodón.  

El nuevo plan del Gobierno es que, a pesar de que en estos "Nemzeti Dohánybolt" no se puede entrar con menores de edad, sea posible comprar dentro artículos como caramelos y helados. Para ello se están sosteniendo conversaciones con Willy Wonka Co. 

Informando desde Budapest, el reportero más dicharachero de Ferenc Liszt Tér, para todos Ustedes, El Pistacho Veloz.




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