29 julio, 2013

Sin rollo


Se me ha acabado el rollo con lo del húngaro. Es una lengua muy agradecida porque aprendes cuatro tonterías y todo el mundo te felicita. Pero a mí después me preguntan que cómo es posible que sepa húngaro y entonces alguien explica que estuve cuatro años dando clase en Miskolc. De repente mis niveles de popularidad pasan de 100 a 0 en dos segundos. Igualito que los frenos de un Posche. 


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