02 marzo, 2013

Paraíso tomatero


Foto desde el interior del Café Central de Budapest, junto a Ferenciek tére (la Plaza de los Franciscanos), ayer, 1 de marzo de 2013 (mi santo o névnapot).


Junto a las naranjas, hay algo más que tienen mitificado en Hungría: los tomates. 

No me lo ha dicho nadie. Es cierto que se venden tomates normalmente, aunque no exista el salmorejo o el gazpacho. El tomate es opcional en el gulyás y en la sopa de pescado (halászlé) y es un ingrediente obligatorio en muchos platos hungarísimos como el pisto húngaro (lecsó) o en la ternera con tomate (marhapörkölt). Pero un detalle me llamó la atención: se usa la misma palabra para decir "tomate" que para decir "paraíso". 

Se me ocurren dos opciones: o bien para ellos los tomates son frutas del paraíso, lo cual es muy lógico, puesto que América fue considerada una nueva tierra prometida para muchos. De hecho, en italiano le llaman "pomodoro", es decir, "manzana de oro". En español la palabra proviene de alguna lengua precolombina, supongo.

La segunda opción es que en la imaginación húngara el paraíso es un enorme planeta en forma de tomate en alguna galaxia hortofrutícola que los humanos no hemos descubierto (no está claro si los húngaros son de este planeta).

Y no nos importa si es una fruta o una verdura, porque está buenísimo.


"¿Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en su mata /
y llega un tío y lo arranca y lo mete en una lata /
y lo fríe con patata?"
(Coplilla andaluza)

(escrito un dos de marzo en el aeropuerto Ferihegy T2B de Budapest... perdón, que ahora se llama Liszt Ferenc, creo)

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