07 noviembre, 2012

No es un frac, es un forro polar.

Por aquellos tiempos Szinva Terász todavía no era así.
Era unos feos aparcamientos.
Ahora está el tío, la manzana invertida y también la estatua de "Las chicas de Miskolc".

En el Impresszo de Miskolc o en el Shannon Pub después de la cena solía agobiarme mucho cuando las francesas sacaban sus monederos y contaban exactamente si habían bebido dos cocacolas o si una de ellas había bebido tres, o yo había bebido vino o cerveza... cada una pagaba exactamente lo que había consumido. 
Un español, quizá por saber menos matemáticas, o quizá por ser más generoso que las francesas, dividiría entre cuatro el precio total de la cuenta, sin importar si una o varias personas hubiesen tomado postre o dos cocacolas o sopa o lo que fuera. Era intolerable. Una de ellas era incluso mi novia. 
Me ponía nerviosísimo verlas contar sus moneditas. Interminable. El camarero ante nuestra mesa a la espera del resultado. Me avergonzaba. 

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