28 noviembre, 2006

Nadie me toca al timbre


Los húngaros suelen planificar con una semana de antelación cualquier cita.

Serán puntuales a la cita, jamás llegarán antes. Si acaso, un poquito después.

Se quejarán si no fijan un examen con dos, o al menos una, semana de antelación.

Un húngaro no pasa por tu casa y te toca al timbre por sorpresa, a ver si estás.

Un húngaro cuando dice que va a tomar una cerveza contigo, toma una.

Un húngaro que te avisa que se debe marchar, dos minutos después ha pagado y está fuera.

Los húngaros son personas que saben muy bien cómo ocupar su tiempo.

Y dicen de ellos mismos que son tristes.








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