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07 enero, 2026

Los buenos alumnos / Los buenos amigos

Ha pasado todo diciembre y no he escrito nada aquí, si bien he pensado a diario en Hungría e incluso hice en el avión una lista de ideas que quería escribir, una por una. 


En Miskolc es retro hasta el símbolo de Adidas.
En Miskolc es retro hasta el símbolo de "Adidas". 

Cuando yo vivía en Hungría no existía la inteligencia artificial, ni existían los ebooks. De este modo, yo regresaba a España y me iba a la Librería Central de Barcelona y compraba dos bolsas de libros para llevarme a Hungría y pasar el crudo invierno. Además, tenía necesidad de preparar mis clases de Historia decentemente en un momento en que mis alumnos húngaros criticaban a otros profesores de esta manera : 

- ¡Prepara las clases usando Wikipedia! ¿te lo puedes creer? 

Creo que fue Kálmán quien lo dijo -para mí, Kálmán sólo hay uno-.
Hoy me parece que está tolerado preparar las clases con Wikipedia, ya que ha crecido mucho su contenido. Pero hace veinte años, allá por 2006, los buenos alumnos de Miskolc defendían que un profesor respetable tenía que preparar las clases usando libros. 

Tampoco existía Duolingo, que esta semana me ha enseñado esta serie de palabras: 

Unalmas / Aburrido
Mérges / Enfadado, cabreado
Rosszul / Enfermo
Gyenge / Débil
Szörnyű / Terrible, mala 

También he practicado otras que ya conocía, pero no las distinguía entre ellas, como:
Nyugodt / Tranquilo
Csendes / Silencioso
Claro, la gente me solía decir "nyugi, nygui" ("tranqui, tranqui"). Y en la peli de Werckmeister Harmóniák, cuando al inicio Valuska explica el eclipse, dice... "y entonces, ¡silencio completo!" Minuto 5:50 en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=_d5X2t_s9g8 

Yo no entendía este momento porque yo escuchaba a Valuska decir: "és akkor, nem a csend" ("no el silencio"), pero, al preguntarle a Nerina, me dijo que Valuska realmente dice: "és akkor, néma csend" La traducción correcta es: "y entonces, ¡silencio mudo!".
Así he aprendido una palabra nueva que es una de mis favoritas en húngaro desde hoy (junto a "kukorica"): 
Néma / Mudo 

Y otra que me ha sorprendido mucho, porque la usaba pensando que significaba "Muy bien" o "Muy guay", es la siguiente: 
Tökéletes / Perfecto 
Esto me desconcertaba porque "tök" es calabaza y "élet" es vida. Entonces, ¿para los húngaros la perfección es lo mismo que "una vida en forma de calabaza"? O también, "életes" es dinámico, entonces, ¿"una calabaza dinámica" es la perfección?

Efectivamente algo que es perfecto es el máximo de lo bueno o de lo guay, pero no había dado cuenta que significaba "perfecto". Y la perfección sería la "tökéletesség" ("calabazadinamismo")

Por cierto, bromas aparte, ayer 6 de enero los Reyes me trajeron la noticia de la muerte de Tarr Béla, al que tengo por un gran y honesto director de cine. No he visto todas sus pelis, pero sí me vienen a la mente las "Armonías de Werckmeister" o "el hombre de Londres" y, por supuesto, "Sátántangó". 
Me pregunto si a Krasznahorkai László le habrá entristecido la noticia. 



06 noviembre, 2025

Mi vara de medir países.

Gran Teatro de Córdoba. Esta foto de la tomé el 18 de Enero 2025, a las 20:02.

¿Qué enseñamos de Córdoba? Cuando un extranjero viene a Córdoba nadie duda de que hay que darle un paseo por el casco viejo (San Miguel, el templo y el puente romano, Corredera, San Lorenzo, San Agustín, La Magdalena, etc...), por supuesto incluyendo la Mezquita, la Sinagoga, Medina Azahara y que se coma un salmorejo, un flamenquín, unas berenjenas con miel o una mazamorra. Si además se va a la cama un poco chispado, creemos que hemos cumplido como buenos embajadores. En Córdoba tenemos un teatro, un ayuntamiento, una plaza de toros o un parque, pero no pensamos que esto nos distinga de otras ciudades. Los cordobeses pensamos que nos une nuestro pasado romano, judío y moro y que del cerdo se aprovecha todo. Al final, España hereda sus valores del Mediterráneo Antiguo, del Imperio Romano: somos individualistas, protegemos a nuestra familia contra las demás familias de Córdoba, sálvese quién pueda (como se explica en el libro "Sesenta millones de romanos" de Jerry Toner). Por eso enseñamos monumentos de vieja gloria imperial y religiosa y comidas y bebidas. 

Palacio de Viana, Córdoba. Esta foto de la tomé la tarde del 20 de Octubre de 2024.

¿Qué te enseñan en Dinamarca? Una vez visité Dinamarca. He tenido que mirar mis viejos currículums para recordar en qué año fue. En el verano de 2003 fui voluntario europeo, junto a una amiga cordobesa que tuve. Ella quería ir a Francia y yo quería ir a Italia, pero sólo quedaba Aalborg, Dinamarca, y elegimos esa oportunidad. Estando allí, los daneses nos regalaron su bandera en un delicado diseño de vidrio. Después nos enseñaron el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Aalborg. Nos pudimos sentar en los mismísimos asientos donde se sentaban para gobernar los concejales de la ciudad. En tercer lugar, nos hicieron un recorrido por el asilo público de Aalborg. Era sin duda un sitio estupendo para ser anciano: tenías tu propia casita con jardín, un cochecito eléctrico para salir a la calle y pasear, hasta llegar al centro cívico donde podías encontrarte con el resto de ancianos daneses. Todo ello atendido por personal adecuado, enfermeros, cocineros, limpiadores, psicólogos, etc... pensaba yo. Al final, Dinamarca construye sus valores como los pueblos nórdicos, como vikingos: pensando en formar y cuidar a una comunidad. Tuve claro por qué Dinamarca era un sitio más avanzado que España, es decir, porque enseñan su bandera nacional, su salón de plenos y su asilo público. 


Palacio del Duque de Rivas, sede de Vimcorsa, Córdoba. Foto tomada la tarde del 20 de Octubre de 2024.

¿Por qué un español no está orgulloso de lo mismo que un danés? Un español nunca hubiera regalado su bandera, puesto que nuestra bandera en España no significa la nación, ni la unidad, ni la patria. La bandera española significaba para mí ser nacionalista, como Franco y ser un facha, así que no se la regalaría nunca a nadie. Hoy en día sigo sin disfrutar de mi bandera. En segundo lugar, yo nunca había visitado el Ayuntamiento de Córdoba porque nadie nos había invitado allí. El salón de plenos y centro de gobierno de Córdoba no se me hubiera ocurrido nunca enseñárselo a ningún grupo de voluntarios europeos ni de amigos extranjeros que visitaran la ciudad. Pero lo que sí que jamás hubiera enseñado a nadie es un asilo o centro de ancianos. No sólo no conozco como son, sino que lo único que sé de ellos son historias "que salen en la tele", de aquellos lugares mal gestionados donde las cuidadoras mal pagadas tratan a los ancianos a patadas y se dan todo tipo de malas prácticas.  Un español no enseña lo mismo que un danés porque los valores son diferentes.

¿Por qué no enseñamos a los turistas el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Córdoba?
¿No estamos orgullosos de nuestras instituciones?
Por cierto, fui ese día y he solicitado dos veces visitarlo con mis alumnos y no me responde nadie.
Estas fotos las tomé el 8 de Agosto de 2025, a las 11:42.

¿Y qué enseñan los húngaros? Cuando he tenido que enseñar Hungría a mis amigos españoles, hemos pensado en visitar el Parlamento de Budapest, la colina de Buda, los baños termales de Szechényi, el parque Varosliget con su nuevo palacio de la música, la avenida Andrassy y Váci utca, culminando en el mercado central de Pipa utca. Pero creo que la imagen de Hungría sería entonces la de un país nacionalista (muchas banderas), con un pasado glorioso (castillos), buenos restaurantes, sin duda, mucha cerveza y una calle para comprar cosas baratas. Del Parlamento, por sí mismo, no podemos deducir nada, sabiendo quién lo administra hoy. Lo primero, te invitan a una cerveza o a un palinka, y si eres mujer te dan flores o chocolates. Los húngaros conciben su país alejados de la política: como los españoles, excepto en el nacionalismo de la bandera, que usan para todo. También dicen que del cerdo se aprovecha todo (tradición antisemita, ¿no?). Los húngaros te enseñan sus monumentos imperiales, y sus licores y chorizos.

Este dibujo lo hice el 19 de Julio de 2025, junto a Nerina Kiss, en Miskolc.

¿Cómo hay que medir a un país del siglo XXI?
Me parece que un país del siglo XXI hay que medirlo por cómo vive la gente (si hay un buen gobierno), por ejemplo, el precio de la vivienda (Hungría ha experimentado una subida tremenda de precios de los inmuebles) la igualdad entre hombre y mujer y de clases sociales (la asunción de los Derechos Humanos), la posibilidad de empezar una vida para los jóvenes (dado que tantos emigran de Hungría o de España) y la manera en que se trata a los ancianos y los derechos con que se protege a las minorías (LGTB, grupos minoritarios como gitanos húngaros, judíos húngaros, emigrantes sirios, turcos, ucranianos o chinos). 

¿Qué mostraría yo de Hungría? Bueno, ya no estoy seguro de qué representa los valores adecuados. La Hungría amable y ciudadana del futuro. Una Hungría socialdemócrata y abierta.

Pero algo que me ha gustado a priori es la nueva Casa de la Música que ha abierto en enero de 2022. Obra de un arquitecto japonés, se ubica en el Paseo de Olof Palme, 3, en una zona rica de la ciudad, junto al Varosliget (el Parque de la Ciudad). Os dejo una foto de este edificio y me quedo pensando... 

Esta foto la tomé el 3 de enero de 2025 a las 15:33, junto a Nerina Kiss.
 ... Pensando si este edificio debería criticarlo por su ánimo gentrificador o debería encantarme por su modernidad. Tal vez la Hungría que yo sueño es menos un escenario y más un hogar para la gente que vive en ella.

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10 febrero, 2014

El salami de Paco Ráckózi y yo

Hace unos días he recibido provisiones: Un fantástico sabroso y ahumado SZALÁMI de la fábrica de PICK de SZEGED, que visité con mis amigos Jairo y Bárbara hace años... con ese bigotudo Príncipe de Transilvania Paquito RÁCKÓZI, héroe de la independencia húngara en 1711 y héroe campeón del sálami...  su mostachón magiar saludándome desde mi propia cocina...
Me muero por abrirlo y probarlo.

03 octubre, 2013

Sin lengua en los pelos

Se dice que alguien no tiene pelos en la lengua cuando dice todo lo que piensa en voz alta y clara, sin miedos. Pero, ¿qué ocurre cuando uno va al peluquero en otro país y no habla el idioma? Pues que se encuentra uno sin lengua en lo de los pelos.

Podríamos decir que húngaras y húngaros son gente muy stylish, muy a la moda, y Miskolc está a la orden del día en peluquerías. Yo creo que las peluquerías y los salones de belleza superan en número a cualquier otro tipo de comercio, incluidas las zapaterías, que también abundan.


Mi peluquería favorita en Miskolc está en la Calle Szechényi con la Calle Deryné. Es la que tiene en el exterior un maravilloso cartel en blanco y negro que representa a un caballero con corbata y bigote. Podría perfectamente ser Charles Bronson. Adoro ese cartel. Szechényi utca no sería lo mismo sin él.


En la primera semana de octubre de 2013 pasamos en Córdoba unos días anormalmente húmedos que hacen sudar a propios y extraños. He decidido cortarme un poco el pelo y mientras me encontraba en la peluquería han entrado dos hombres de los cuales sólo el segundo necesitaba un corte de pelo, pero no sabía hablar español.

Inmediatamente he recordado cuando en Hungría necesitaba un buen hajfodrász (un pelado) y acudía a alguna de las peluquerías de Szechényi utca. Sin embargo, no podía dar ningún detalle sobre cómo quería dejarme el flequillo, el cogote o los lados de mi cabellera. Ni siquiera podía explicar matices sobre la longitud que quería cortar. Sólo sabía una palabra mágica: rövid (corto). Y que fuera lo que Dios quisiera.
Hoy, ante la presencia de este hombre extranjero que no sabía español, le he contado la anécdota a la peluquera, para excitar su comprensión por el guiri lingüísticamente indefenso. Ella me ha contado a cambio que su hermano en Inglaterra fue a un peluquero pakistanía y sólo supo decirle lo mismo: short (corto). El peluquero le metió la maquinilla y lo rapó al cero.
Se ve que corto significa diferente en cada idioma y no se puede traducir literalmente. Igual que "temprano" que en español significa las 8h de la mañana y en Hungría significa las 6h. Caso parecido al de la expresión "ya mismo" que cuando lo decimos en Andalucía muy a menudo significa "nunca".

Pero todo esto podría ser mucho peor: ¿Y si yo fuera una mujer? Cortarse el pelo para ellas es más delicado... es prácticamente una cuestión de vida o muerte.

Mi amiga Judit Drotos nos da la versión mujer "How to be an alien": ella es una húngara viviendo en Inglaterra, igual que George Mikes. Ya que es mucho más caro cortarse el pelo en Norwich que en Miskolc, Jutka aprovecha sus vacaciones para pagar el precio magiar. Pero confiesa que, siendo mujer con una hermosa mata de cabellos, requiere tan complicadas explicaciones en la peluquería que a veces ni siquiera es posible darlas en húngaro, su propio idioma.

Es curioso haber sido emigrante en Hungría durante la etapa en que España vivía su "milagro económico". Ahora estoy en Córdoba en la etapa en que España vive su "crisis y hundimiento", mientras todos los jóvenes y adultos se marchan a otros países, como el hermano de la peluquera.


Pasó el tiempo en que recibíamos inmigrantes y ahora somos nosotros los emigrantes. Ironías de la vida. El mirelanismo va a llegar. Córtate el pelo a tiempo.


02 agosto, 2013

Caperucita Roja y las grosellas negras.

En Hungría se conserva una costumbre muy buena: fabricarse de manera casera sus propios refrescos. 
En España los que no quieren beber alcohol o algo de la Coca Cola Company lo tienen muy difícil. Todo lleva gas o alcohol, excepto el Aquarius. Hay pocas opciones. Son raras las "zumerías" (establecimientos de venta de zumos que he visto en Las Palmas de Gran Canaria o en Córdoba). Y no se lleva mucho tener zumos o batidos en los bares. Además, el agua siempre es mineral sin gas y el biterkas o las mirindas han desaparecido!!

En Hungría, no sólo aún se venden mirindas, sino que además de poder pedir agua con gas, con medio gas o sin gas, muchos tipos de tés (verde, rojo, jazmín, otras frutas, varios tipos de té negro), té hecho en leche, granizadas (smoothies), zumos y batidos, existe la opción casera de comprar tu propia botella de agua con gas y añadirle un chorrito de los siropes de la marca Piroska.  

Piroska es el nombre o apellido de algunas chicas húngaras. Por ejemplo, yo conozco una Piroska en Budapest que habla perfecto español. Y en Miskolc conozco otra Piroska que es la mejor profesora de literatura del mundo y los alumnos literalmente lloran al despedirse de ella y siempre recuerdan su forma de recitar poemas magiares. También Piroska es el titulo en húngaro de un famoso cuento para niños: Caperucita Roja. 

Piroska es una marca muy húngara de siropes (szörpök). Mi favorito es el de grosellas negras (fekete ribizli). Las grosellas negras son lo que en otros países se llama "casis" o en España también se llama uva crespa o uva de corinto. Creo que es lo que comían los pitufos, ¿no? 

La proporción para beberse un szörp es de muy poquito sirope y mucha agua. Si yo fuera húngaro, hubiera escrito 10% de sirope y 90% de agua, para ser más precisos. 

Aquí en la foto, uno de estos bodegones húngaros que a mí me gustan. Es una parte de mi cena de picoteo de antesdeayer. En el centro: la botella de Piroska Fekete Ribizli Szörp


01 agosto, 2013

Cigarros porno, Unicum y Willy Wonka.

El último chisme sobre el Gobierno Orban del Partido Fidesz de Hungría no es sobre el nacionalismo, el valor del forint, la nueva línea de metro de Budapest, el nuevo tranvía de Miskolc o sobre las políticas de integración de la minoría gitana. Esta vez se trata de algo que realmente afecta al conjunto de la ciudadanía: el tabaco. 

Hay que saber que anteriormente era posible comprar cajetillas en numerosos lugares. Era especialmente común comprar tabaco en cualquier supermercado, donde se colocaban apetitosos junto a las cajas cobradoras, para no salir de allí sin él. También los bares los vendían. 

Los húngaros están que no echan humo desde que el Gobierno, además de apoderarse de todos los institutos de educación pública, ahora se ha hecho con el monopolio de la venta del tabaco mediante una red de "estancos", a la manera española. Las calles de Hungría se han llenado de estos nuevos únicos lugares a los que les está permitida la venta de cigarrillos. Todos ellos están marcados con un símbolo "T" con los tres colores de la magiaridad, contorneados por un marco circular negro donde se lee su nombre: "Tienda de Tabaco Nacional" (Nemzeti Dohánybolt). 


El hecho de que se indique la palabra "nacional" (Nemzeti) ha hecho que mucha gente considere que las tiendas de tabaco tienen derecho a tener nacionalidad, al igual que los calcetines, las palomitas del cine, los cojines de un sofá, el pollo con patatas o las granizadas de mango. Incluso podría llevarse al Parlamento el derecho a la autodeterminación de los quicos, las pipas de girasol y las cáscaras de naranja. Todas las bombillas y los enchufes de Erdély, en Transilvania, se han unido en una petición unánime de la nacionalidad magiar que ha electrizado las conversaciones de todos los electricistas húngaros.  El ambiente echa chispas, pero, ésto sí, por fortuna son chispas nacionales, cien por cien magiares. 

Además, estas tiendas muestran otro gran indicador con un número "18". Esto, junto a los cristales translúcidos que no dejan ver el interior, han llevado a gran número de extranjeros a pensar que se encontraban frente a un sex shop, lo cual a muchos les encaja con la idea de Budapest como "Capital Europea del Sexo". A continuación, escribiremos esta palabra tres veces más para aparecer en las búsquedas de google en primeras posiciones: sexo, sexo, sexo. Además, con su permiso añadiremos algunos improperios de propina, con el mismo propósito: pollas, coños, joder, hostia puta, escoria de mierda. 

Un gran número de analistas destacan la similitud del símbolo con el de la marca de licor "Unicum". Siendo "Unicum" una de estas cosas muy "Hungaricum" la marca de licores, en plena campaña de difusión de los nuevos sabores Unicum Szilva, Unicum Paprikás Csirke y Unicum Lencse, se está planteando denunciar a Orban Viktor por perjuicios a su imagen. La marca Unicum podría verse relacionada con la nicotina y con la imagen de un gobierno muy consumido y quemado. 

Se ha difundido el escándalo del reparto de licencias de "Tiendas de tabaco nacional". Según este rumor la adjudicación se ha realizado de manera nepotista, entre los amiguetes cercanos al Partido Fidesz. Esta noticia ha sentado a los húngaros como la última calada a un cigarro, cuando se ha concentrado toda la nicotina y te das cuenta que te estás fumando el algodón.  

El nuevo plan del Gobierno es que, a pesar de que en estos "Nemzeti Dohánybolt" no se puede entrar con menores de edad, sea posible comprar dentro artículos como caramelos y helados. Para ello se están sosteniendo conversaciones con Willy Wonka Co. 

Informando desde Budapest, el reportero más dicharachero de Ferenc Liszt Tér, para todos Ustedes, El Pistacho Veloz.




31 julio, 2013

Sin noticias de Spiderman (en Budapest)

Las calles de Budapest serían el infierno para Spiderman, porque están cubiertas de cables de derecha a izquierda entre los balcones de un lado y otro de la calle, a lo largo, entre farola y farola, incluso de árbol en árbol, y, finalmente, en diagonal, no sé porqué, también.
dibujado entre 9.30-11.30, hoy, desde el Híradó Kávézó, en la esquina de Dohány utca con Erzsébet körút.
Se aprecian los cables por doquier.

Spiderman no quiere venir a Budapest, pero no hace falta porque los súpervillanos octopusianos con muchos brazos, las mujeres gato y los robots gigantes tampoco pueden moverse fácilmente por estas calles. El duende verde se comería los mocos al intentar sobrevolar las calles en su tostadora volante. Y de Lobezno, con esas garras de adamantium hiperconductoras de electricidad ... ni hablamos. 

Todos ellos tuvieron que ir al médico después de tropezarse con tanta cablería. Y fue entonces cuando se dieron cuenta de que los médicos húngaros atienden mejor a aquellos "clientes" (mentalidad que el socialismo no pudo cambiar) que pasan "d'estrangi" por la banda un sobrecito con dinerito extra. Así uno sabe que el médico trabaja con más alegría. 

Pero Spiderman no sabía que hay que "incentivar" a los médicos húngaros (hay que hacerlo sobre todo porque son los que no han emigrado a Alemania para cuadruplicar su salario). A Spiderman lo hicieron desnudarse delante de una fila de enfermeras gordas que se reían de su picha. Mientras, al Duende Verde le tocó esperar seis horas en una sala sucia con goteras junto a un niño que no paraba de berrear. Entre los cables y los hospitales... no se puede defender el bien ni el mal. Lo mejor es quedarse en escala de grises: comer carne con tomate; reutilizar las bañeras como sillones de pubs; tomar limonada que no lleva limón, sino maracuyá; entrar en la Unión Europea, pero no en el euro; echar de menos a los húngaros Szekély, pero no concederles el voto, etc... En Hungría no hay blanco y negro. 
Por eso en Hungría seguimos sin súperhéroes. 

30 julio, 2013

Inquietante llamada telefónica magiar

La famosa Librería de los Escritores a esta hora de la noche y tres alegres magiares campando con nocturnidad.

Seguramente lo más interesante que me ocurrió ayer fue la llamada tan extraña a mi móvil. Caminaba yo cerca de la estatua de Franz Liszt, en la porción de calle entre la California Coffee Company y la Írok Boltja (La Librería de los Escritores). Sonó mi móvil húngaro pero no reconocí el número. Era un número húngaro, pero no estaba entre mis contactos. La conversación fue así de rara: 

Yo - Hola.
V. - Hello.
Yo - Hello?
V. - Hello! ... Hola?
Yo - Hola!
V. - ¿Quién es? 
Yo - Soy Miguel. 
V. - ¿Miguel?  
Yo - Sí, Miguel Ángel. 
V. - ¿Miguel? ¿Qué Miguel? 
Yo - Pues no sé... soy Miguel Miguel Ángel, ¿quién eres tú?
V. - Yo soy Viktor. 
Yo - Viktor, ¿Qué Viktor? 
V. - Soy Viktor, soy taxista. 
Yo - Pero, ¿por qué me has llamado? 
V. - Tenía una llamada de tu número. 
Yo - Pues yo creo que no te he llamado.
V. - ¿Tú dónde vives? 
Yo - Pues... en este momento estoy en Budapest.
V. - Yo también. Soy de Budapest.
Yo - Uff, yo no he llamado a un taxi... pero la casualidad es que hablas español.
V. - Sí, ¡qué raro! 
Yo - Sí, esto es muy raro. 
V. - Bueno, no pasa nada, ¡saludos y hasta luego!
Yo - Eh... sí, ¡gracias! ...??... ¡hasta luego! 

Y así ha terminado la cosa. 
No he llamado a ningún taxi en toda la semana y, antes, el móvil estuvo apagado desde junio. ¿Cómo un taxista húngaro puede tener una llamada perdida de mi móvil? 
Este móvil nunca se desbloquea sólo: es de los antiguos. Supongo que de algún modo se ha pulsado un número al azar y ha llamado sólo... ¡¡Lo que me parece imposible es que ese número al azar sea un taxista húngaro que habla español y devuelva las llamadas!!

29 julio, 2013

Sin rollo


Se me ha acabado el rollo con lo del húngaro. Es una lengua muy agradecida porque aprendes cuatro tonterías y todo el mundo te felicita. Pero a mí después me preguntan que cómo es posible que sepa húngaro y entonces alguien explica que estuve cuatro años dando clase en Miskolc. De repente mis niveles de popularidad pasan de 100 a 0 en dos segundos. Igualito que los frenos de un Posche. 


El reencuentro... perdido.


Hoy hay anunciados para Budapest 41 ºC. Me refiero a 41ºC  de calor, para que quede claro. 

He comenzado el día en la California Coffee Company, con el imprescindible aire acondicionado y wifi, escribiendo sobre mi primera y única experiencia de találköző, pero he perdido todo lo escrito por culpa de un problema técnico. Con el cabreo y el calor que hacía no he reescrito el reencuentro con mis alumnos de hace cinco años en Miskolc. Quizá eran unas 400 palabras. Y me ha venido un bloqueo para todo el día. Una diarrea mental. 


Rubio leyendo un libro electrónico en la California Coffee Company en la Plaza Liszt Ferenc de Budapest. 


Por eso no recomiendo la aplicación Blogger para iPad, es pobre y no guarda automáticamente lo que vas escribiendo, como ocurre en el resto de las aplicaciones para iPad. He probado Posts para iPad, pero tampoco me convence la edición de texto: no puedo cambiar de párrafo y no se publican los posts. He probado después Blog Docs, pero igualmente no me convence, por ahora. 

Intentaré desesperadamente no pagar los 5€ que vale Blogsy, Ésta sí que tiene buenas críticas, pero ya hoy no te puedes fiar de las críticas, porque las compañías pagan por ellas (es uno de los grandes nuevos negocios actuales). De ahora en adelante, vuelvo a mi costumbre de escribir todo en Pages antes de nada. Pages no pierde nada de nada de lo que escribes, sin tener que pulsar ningún botón. Es una de las preciosidades de Apple.

De este modo, mis sentimientos sobre el reencuentro con mis alumnos de hace 5 años se quedarán hoy en el tintero, porque mi trabajo perdido junto a los cuarenta grados que se alcanzarán hoy en Budapest están haciendo mella en mí.  

26 julio, 2013

Urban Sketcher en Budapest


Este dibujo primero es de los días anteriores al viaje. 
Los trams que recorren la Calle Szechényi, calle principal de la ciudad de Miskolc: el amarillo Tatra y el rojo que trajeron de la ciudad de Viena, donde circuló anteriormente. 
Desde 2012 han sido parcialmente sustituidos por el nuevo y flamante tranvía llamado "Flecha Verde" (Zöld Nyíl). 


Siempre me han divertido mucho los buzones húngaros. Me parecen animales disney. Creo que con esas patorras van a salir corriendo en cualquier momento, ¿verdad? Éste lo encontré después de desayunar en el Café Alibi (Egyetem tér), cuando caminaba pasando el Rectorado de la Universidad, en la Calle Szerb, junto al Loch Ness Pub. 


Hoy por la mañana me he plantado a las 8h en la Catedral de San Esteban y ha salido esto. Sin duda, dibujar es una magnífica forma de mirar. Nunca me había fijado tanto en todos los detalles de este edificio. Ego sum via veritas et vita, lleva "humildemente" escrito, "Yo soy el camino hacia la verdad y la vida".


Después de caminar un poco he llegado a la Sinagoga y he parado a desayunar un sájtos szendvics con un alma teát. Con energías renovadas, he dibujado esta vista. 

Y ahora os escribo desde el Szimpla Kávézó, donde se les ha acabado la cerveza Dreher, así que estoy tomándome una Soproni, muy fría. 

Egészségedre!! 


08 julio, 2013

Ya no gritarán las grullas en mis oídos

Ya no gritarán las grullas en mis oídos,
por Iván SanJuás
Vaya por delante decir que mi amigo Iván es un tío mentalmente sano y muy simpático. Es muy sociable, sus alumnos y alumnas a los que Iván enseña dibujo y pintura están encantados con él (quizá especialmente sus alumnas) y siempre que salimos de viaje o de fiesta Iván está sonriente y es un gran bailongo. 
Dicho esto, si uno ve los cuadros que pinta Iván podría pensar que es un amargado y candidato a entrar en un MacDonalds con una recortada y cepillarse a todos lo que están pacíficamente deglutiendo lípidos con mostaza. Sus cuadros contienen muchísimo color negro y, en la décima parte de la superficie del lienzo, una figura translúcida que cumple alguno o todos estos requisitos: está de espaldas, compungida, se está contorsionando o no tiene ojos. 
Para los que creáis que estoy exagerando, echad un vistazo a algunos títulos de sus obras: 

La luz penetra donde no brilla el sol

No entres dócilmente en la noche callada

Negra leche del alba

Ya no gritarán las grullas en mis oídos (el de la imagen) 

A pesar de eso, Iván es buena persona y muy alegre, de verdad. Cuando viajamos juntos por Aggtelek, Szeged, Miskolc, Budapest y otros sitios de Hungría tuvo la genial idea de comprar un cuadernillo de viaje y sus acuarelas para que todos fuéramos apuntando y dibujando las anécdotas. Quedó una preciosidad de cuaderno. Con muchos colores. Y todavía tengo la imagen de Iván dibujando, o paseando y conversando junto a mí o bailando como un descosido en Barcelona aquella noche que nos reímos tanto y nos bebimos la última gota de aquel vodka polaco que tenían en ese bar.

También los húngaros son gente muy alegre, pero son gente alegre que cree que son gente triste. Esto es lo que pasa cuando "Szomorú Vasárnap" (Domingo Triste) es una de las canciones más famosas del país. Hablan de que todos les invadieron, pero también nos pasó eso en España. Aunque claro, nosotros invadimos América y ellos perdieron las Guerras Mundiales... Así que no se les debe discutir mucho sobre este punto. La melancolía es la dicha de estar infeliz. 

26 junio, 2013

Diversión y filetes empanados

Hungría siempre es diversión.

Diversión. Del latín divertĕre, llevar por varios lados.
Desafortunadamente no he sido capaz de encontrar entre mis alumnos españoles de 3º y 4º de E.S.O. más que tres personas dispuestas a alojar a los estudiantes húngaros - grupo de teatro que iban a visitar el pequeño pueblo donde ahora doy clase. Siento la tentación de sentirme decepcionado, pero no sería justo por mi parte, no todos tienen que hacer lo que yo quiero.

Al final a muchos españoles les puede el individualismo y la falta de previsión: "Yo no sé mis planes para esa fecha", o bien, "No les conozco", o bien, "no tenemos sitio en casa".
Fair enough, pero siempre es una pena que un intercambio de este tipo no ocurra, privando a unos pocos niños de culturas diferentes de conocerse y darse cuenta de que su diversión les une, más que les separa.
No siempre los planes salen bien.

Las aguas agitadas del Danubio vuelven a su cauce y los grados de temperatura infernal regresan a Córdoba. ¿Qué nos depara la próxima semana? ¿unión o diversión?

Hungría siempre es diversión.

Hoy he recordado cuando mis amigos vinieron a visitarme a Hungría. En los días que yo tenía que trabajar Iván, Jairo y Juanlu alquilaron un coche. Visitaron Austchwitz y conocieron a Shlomo Venezia. Cada vez que se paraban a comer en algún sitio siempre les ocurría lo mismo: pidieran lo que pidieran de la carta, siempre les traían un filete de pollo empanado.

Hungría es diversión asegurada.


10 marzo, 2013

Radio húngaro-andaluza "Hajrá Magyarok"


   En la Universidad de Huelva existe algo bastante único en Andalucía, que yo sepa: un Centro de Estudios Húngaros. 
   Desde la radio de esta pequeña institución, Katalin Huszár y Rita Ősz han emitido durante 2012-2013 unos programas muy simpáticos titulados “Hajra Magyarok” (¡Arriba los húngaros!). 
En este programa es posible escuchar a un invitado francés hablando en español sobre Hungría. 
Kata y Rita también ponían músicas húngaras (como la Hot Jazz Band o música latina-húngara). 

   Su objetivo era que los andaluces conocieran Hungría y los húngaros, Andalucía. Esta radio fue un lugar de intercambio entre la cultura española y la suya. Una pena que ya hayan abandonado este proyecto tan bonito.

   Aquí se pueden escuchar todos los programas: 
http://radio1.uhu.es/?p=archive&cat=hajra_magyarok  

04 marzo, 2013

Bicis y wifis


Uno de mis pasatiempos favoritos en cualquier lugar es ir al cine.
Este fin de semana aproveché para visitar el   Mûvész en Budapest.
http://muveszmozi.hu

Dos sorpresas agradables: Se pueden meter las bicicletas dentro y hay wifi.


No sólo había wifi en el cine, sino que también hay wifi gratis en el centro de Budapest en muchos lugares, sin restricción, como en la "Librería de los Escritores" / Írók Boltja o en el restaurante Menza donde comimos con unos amigos.

http://www.irokboltja.hu
http://www.menzaetterem.hu

Al regreso a España amarga sorpresa: no hay wifi libre ni en el aeropuerto de Barajas, ni en la Estación de Atocha. Me senté en un bar donde lo prometían y me pedí una cerveza. Inconveniente: cada 5 minutos tenía que volver a pulsar un botón para seguir navegando. Tras media hora de navegar me denegaron el acceso.
 ¿Por qué en España no tenemos wifi libre y sin restricciones en tiendas y en todos los lugares donde se viaja?

03 marzo, 2013

No es un frac, es un forro polar.

Mis amigos suizos de Basilea, Claudio, Mish y Grish, me visitaron en Hungría y describieron el alemán que hablan los húngaros como “alemán con flores”. Debían referirse a las florituras y parsimonias que se recuerdan desde los ceremoniales del Imperio Austro Húngaro hacia 1900. Los húngaros siguen hablando así y haciendo todo así, con muchas florituras de modo que realmente lo hacen sentir a uno en cualquier restaurante como si fuera un Gróf *. 

Los húngaros a cualquier cosa le ponen amor, elaboración, cuidado y esmero. Si te ponen un tomate en el plato, estará cortado de forma que parezca un diamante; si te ponen un pepino, estará esculpido como un tulipán; si es un café, tendrá un corazón dibujado en la espuma; si es mantequilla, formará finos giros salomónicos, si te haces una foto para el carnet el fotógrafo también te indica que contorsiones tu cuello y te exprimas como los anteriores alimentos, para sacar tu mejor escorzo. 

Como ejemplo de esmero y elegancia os quisiera servir a los camareros de Miskolc, mucho más amables de lejos que los de la capital. 

El Restaurante Impresszó de Miskolc. 
Aquella noche de 2004 fui con las tres francesas a cenar restaurante Impresszó de Miskolc. Elegimos la mesa que se encuentra inmediatamente detrás de la columna central.  
Al sentarme, el camarero inesperadamente se colocó detrás de mí. Me quedé sin habla cuando noté que me ayudaba a desprenderme de la prenda que llevaba puesta. 
Pero no era un frac, ni siquiera una chaqueta, sólo era un forro polar. El camarero, o, mejor dicho, el metre, trató a mi viejo y despeluchado forro polar como si fuera un abrigo de visón y lo colgó en el perchero, junto a abrigos de cuero y otras prendas de vestir bastante charming. 

El camarero tomó nota de nuestras bebidas y anotó también un paquete de tabaco para una de mis amigas. Regresó con un plato en cuyo centro se situaba graciosamente un paquete de “Multifilter Azul”. El camarero depositó el plato en la mesa y entonces nos pilló por sorpresa: cogió el paquete y abrió el precinto, retirando el plastiquito y abriendo la tapa del paquete. Propinó unos golpes en el culo del paquete ante nuestra mirada atónita. Yo pensaba que iba a fumarse un cigarro del paquete de mi amiga, sin permiso ni nada. Pero cuando tres cigarros asomaron, como los hermanos Dalton, por la obertura lo depositó apoyado sobre la tapa de modo que los cigarros se mostraban apetecibles y tentadores ante nosotros. Tras esta ceremonia del apertura del tabaco, el camarero se retiró. Nosotros nos miramos a los ojos, incrédulos. 

Entonces una de mis amigas francesas sacó un cigarro y, no bien se lo puso en los labios, cuando la mano del camarero apareció de la nada chasqueando un mechero que hizo prender la punta durante la primera bocanada de humo. Escuché cómo crepitaba melodiosamente la hebrá ardiente del cigarrillo y aspiraba mi amiga el humo. El camarero se retiró sigilosamente para regresar dos minutos después con nuestras bebidas. 

No hay nada que hacer: no se puede competir con la hospitalidad húngara.

Una noche en el Shannon Pub, el bar irlandés de Miskolc, mi vaso de vino tinto estaba demasiado frío. Mi sabio paladar me indica cuando el tinto está tan frío que pierde su sabor, de modo que para la segunda copa pedí al camarero que se acercase. Le hablé intentando ser tan educado y elegante como ellos: 

- Elnézest! ¡Disculpe! ¿sería posible pedir una copa del mismo vino, pero de una botella que no estuviese en el frigorífico, es decir, sin enfriar?

El camarero frunció el ceño durante una milésima de segundo y después sonrió con una idea y dijo "Persze!" (¡Por supuesto!). Regresó dejando una espléndida copa de tinto ante mí. Desafortunadamente, cuando acerqué los dedos y toqué la copa quedé horrorizado: había metido la copa en el microondas, en su afán por satisfacer mis caprichos termostáticos. Claro está que me la bebí sin rechistar.




* Un Gróf es un "Conde" en los países de habla alemana. 

02 marzo, 2013

Paraíso tomatero


Foto desde el interior del Café Central de Budapest, junto a Ferenciek tére (la Plaza de los Franciscanos), ayer, 1 de marzo de 2013 (mi santo o névnapot).


Junto a las naranjas, hay algo más que tienen mitificado en Hungría: los tomates. 

No me lo ha dicho nadie. Es cierto que se venden tomates normalmente, aunque no exista el salmorejo o el gazpacho. El tomate es opcional en el gulyás y en la sopa de pescado (halászlé) y es un ingrediente obligatorio en muchos platos hungarísimos como el pisto húngaro (lecsó) o en la ternera con tomate (marhapörkölt). Pero un detalle me llamó la atención: se usa la misma palabra para decir "tomate" que para decir "paraíso". 

Se me ocurren dos opciones: o bien para ellos los tomates son frutas del paraíso, lo cual es muy lógico, puesto que América fue considerada una nueva tierra prometida para muchos. De hecho, en italiano le llaman "pomodoro", es decir, "manzana de oro". En español la palabra proviene de alguna lengua precolombina, supongo.

La segunda opción es que en la imaginación húngara el paraíso es un enorme planeta en forma de tomate en alguna galaxia hortofrutícola que los humanos no hemos descubierto (no está claro si los húngaros son de este planeta).

Y no nos importa si es una fruta o una verdura, porque está buenísimo.


"¿Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en su mata /
y llega un tío y lo arranca y lo mete en una lata /
y lo fríe con patata?"
(Coplilla andaluza)

(escrito un dos de marzo en el aeropuerto Ferihegy T2B de Budapest... perdón, que ahora se llama Liszt Ferenc, creo)

20 febrero, 2013

Gran Maestro de la Orden Jedi soy.

A veces nos parece que en otros idiomas se habla como lo hace el Maestro Yoda.
En alemán, por ejemplo, me cuenta mi amigo Julio que el verbo se coloca gramaticalmente en el final de la frase. Esto tiene una consecuencia: no se entiende nada hasta que el hablante no termina la frase y, consecuencia indirecta, la gente escucha a los demás hasta que terminan de hablar.
En húngaro ocurre muy parecido y el verbo se coloca muchas veces al final de la frase. En húngaro, no obstante su colocación es más flexible que en alemán. En húngaro lo que es importante y se quiere recalcar se pone al principio de la frase, como en este ejemplo:

- ¿Eres Javier?
- Javier soy.

Incluso se puede totalmente eludir el verbo "ser". ¿Por qué? Quizá porque el verbo ser se dice tanto que ya estaban un poco hartos de tener que repetirlo cada vez. El húngaro puede ser un idioma en ocasiones muy económico.

- ¿Eres feliz?
- Feliz.

O, como diría el Maestro Yoda: "Muy económico el húngaro un idioma puede ser, Joven Skywalker". En el siguiente email que recibí de una muy amable conocida de Miskolc, vemos como los húngaros también tienen tendencia a hablar colocando el verbo al final.


A ésto yo lo llamo "Lenguaje de Yoda" o Yoda Language, si queremos ponernos internacionales.

En España no es normal esperar a que el otro termine de hablar para hablar tú. Si te quedas callado todo el rato escuchando puede parecer que no te importa nada lo que te están diciendo: debes hablar a la vez que te hablan para mostrar interés. Incluso debes intentar constantemente interrumpir las frases de la persona que te está hablando para demostrar total comprensión. Si tu empatía con quien te habla es muy grande, entonces deberías ser capaz de terminar la segunda mitad de la frase que tu interlocutor ha comenzado.
Pongamos un ejemplo:

ENTRE EXTRANJEROS QUE COLOCAN VERBO AL FINAL:

- Un accidente en la oficina de al lado de la casa de tu tía con dos heridos ha habido.
- ¿De verdad? ¿Del accidente a los heridos conocías?
- Ciertamente. En el colegio la educación primaria con Javier juntos hicimos.
- ¡Oh, que vicisitud!.

EL MISMO DIÁLOGO ENTRE ESPAÑOLES:

- ¡Hostia tú! Ha habido un accidente en la oficina al lado de ...
- ¿...de mi tía? ¿Qué me estás contando, compadre? ¿Conoces a ...?
- ¡Joder, que si conozco! Pues a Javi, que hizo primaria conmigo, to la vida.
- ¡Hay que joderse!

Del diálogo anterior trascienden algunas diferencias entre unos idiomas y otros, que seguro interesarán a mis amigos lingüístas, traductores y extranjeros que desean entender el español.

07 noviembre, 2012

No es un frac, es un forro polar.

Por aquellos tiempos Szinva Terász todavía no era así.
Era unos feos aparcamientos.
Ahora está el tío, la manzana invertida y también la estatua de "Las chicas de Miskolc".

En el Impresszo de Miskolc o en el Shannon Pub después de la cena solía agobiarme mucho cuando las francesas sacaban sus monederos y contaban exactamente si habían bebido dos cocacolas o si una de ellas había bebido tres, o yo había bebido vino o cerveza... cada una pagaba exactamente lo que había consumido. 
Un español, quizá por saber menos matemáticas, o quizá por ser más generoso que las francesas, dividiría entre cuatro el precio total de la cuenta, sin importar si una o varias personas hubiesen tomado postre o dos cocacolas o sopa o lo que fuera. Era intolerable. Una de ellas era incluso mi novia. 
Me ponía nerviosísimo verlas contar sus moneditas. Interminable. El camarero ante nuestra mesa a la espera del resultado. Me avergonzaba. 

30 octubre, 2012

Permanece entre alumnos y sus profesores

He observado que los adultos "normales" tienen un poco de miedo a lo que ocurre en las aulas y atribuyen todo tipo de males y de bienes a la educación, por pura ignorancia. Y es que nadie entiende lo que ocurre en un lugar, si no participa de él. Para los hombres adultos, lo que ocurre en la enseñanza es un misterio irresoluble tal como saber lo que hay en el bolso de su mujer o entender qué es el Bosón de Higgs. A pesar de que la sociedad española se empeña en arrojarse los platos a la cabeza redactando una nueva ley de educación cada cuatro años, la relación entre profesores y alumnos es más importante y sigue adelante. Siempre. 

Me ha tocado la mejor profesión del mundo. Lo siento por vosotros. Trabajo en ese misterio que es la educación. Trabajo con personas que sufren a diario divertidas equivocaciones lingüísticas. No es lo mismo El Bético que Helvético, pero ¡suena igual! (He sabido por mi amigo Mariano que, de hecho, existe una peña del Betis en Suiza que se llama: "No busques más que no hay").

¡Cuántos dolores de cabeza y noches sin dormir supone estudiar, pasar pruebas, escribir exámenes, hacer lo que te dicen, ponerte en manos del profesor! La relación alumno - profesor está basada en la confianza y el conocimiento mutuo, que van encaminados hacia "el Conocimiento", sin más. La relación personal está imbricada a la enseñanza porque el proceso de aprendizaje es un proceso afectivo, como explicó Stephen Krashen (en 1985).

Hoy estoy muy contento por mi propio resultado como estudiante: ayer aprobé mi examen de conducir, tras muchos sudores y tras pagar mucha pasta. Fue en mi viejo barrio: entre Miralbaida y la Electromecánica. Aprobé gracias a la ayuda de un mítico profesor, Rafael. Hemos dado clases a diario entre 6.30 y 8.00 de la mañana porque no teníamos más horas libres. No estaban ni las calles puestas. 
2012.03.23. Un retrato que me hicieron Miriam y Duvi, aún mis alumnas. en Espejo

En la serie The Wire, el ex policía reconvertido a profesor de secundaria Roland "Prez" Pryzbylewski visita a su ex Jefe en la Brigada de Homicidios, Daniels, para hablarle sobre un alumno con problemas. Éste no entiende por qué Prez se toma tanto interés por el chaval y le pregunta: 

Daniels: - Why do you care? Whats this kid to you? 
Prez: - I dont know... He is one of my students. 

A eso mismo me refiero... de repente, no sabes por qué, pero te importan (incluso los que más te desafían, los que te mienten o los que te insultan). Vives con ellos un día a día de trabajo común, adaptación, experimentación, esfuerzos grandes dosificados en pequeñas tareas, recompensas, la potencialidad de infinitos momentos de satisfacción con cada aprendizaje alcanzado ... Los alumnos crecen y, tú con ellos, aunque no todo sea gracias a ti. Nos influimos mutuamente. Y nadie sabe muy bien lo que recordaremos cinco años después o lo que será útil para nuestras vidas, pero en las clases diarias, nos seguimos esforzando, tozudos como mulas. 

Otoño de 2007. Miskolc. Instituto Herman Ottó. Clase con los mayores del último curso (12/5, 13/S). Pregunto cuál es el combustible principal de la primera revolución industrial. Una alumna linda e inteligente, en el centro geométrico del aula, levanta la mano. Le doy la palabra: 
- ¿Sí? ¿Barbara? 
Baja la mano, me mira y con voz clara e inocente dice: 
- Cabrón. - Y nos quedamos todos callados mirándonos a los ojos, antes de reirnos.

Son cosas que pasan, y, justo esos momentos, permanecen en el recuerdo.


Para leer, sobre este tema, pero referente a la enseñanza universitaria: "Enamórate de tu profesor", excelente artículo de William Deresiewicz.