05 marzo, 2026

¿No te gusta el sistema?

Quizá ahora en 2026 la "oposición" de Péter Magyar (Partido Tisza) le haga una competencia real en las elecciones a la coalición de gobierno actual de Viktor Orbán (Fidesz-KNDP-Jóbbik). Es un caso raro, incierto pero Tisza es proeuropeo y propone más impuestos a los ricos y menos impuestos a los pobres, y esto podría modificar alguna cosa.

El movimiento actual de oposición de Tisza ha sabido reorganizar un descontento antiguo (me acuerdo del movimiento de "¿No te gusta el sistema?", de 2011, en el vídeo adjunto).


El sistema político húngaro favorece al partido dominante.  Por eso, una unificación de la oposición puede conseguir escaños donde los partidos pequeños no lo conseguían. 

La tendencia es clara, de todos modos: La derecha ultra de Jóbbik se hunde... La derecha populista de Fidesz en coalición con los democristianos (KDNP) pierden votos y sube el partido de la oposición: el Tisza (creado en 2021 y que ha crecido mucho en apenas un par de años, cosa rara).
La figura clave es Péter Magyar, un "insider" de la política húngara al que convendría mirar de cerca, para entender mejor su éxito. 
La otra clave es el voto en Budapest / el voto en el resto del país. En Budapest el voto es más cosmopolita, tiene más votantes en contacto con Europa y más voto universitario (más cultura). 
Fuera de Budapest el voto es más conservador (pasa en todos los países), pero además, es más dependiente de los favores del Estado central (del partido dominante), y es de personas de mayor edad y quizá de menos nivel cultural, en su mayoría.
Si Tisza consigue el voto fuera de la capital, conseguirá mucho. 

Pase lo que pase, vamos a celebrar los cambios diciendo una bonita palabra húngara:  "megszentségteleníthetetlenségeskedéseitekért". 

22 enero, 2026

"¡Hungría, un país pro-familia!"

Me resulta muy incómodo cada vez que atravieso el aeropuerto de Liszt Ferenc, tal como ha sido decorado en la Era Orbán. A la vista de estos carteles, cualquiera que lea entre líneas, entiende lo que quieren decir: Hungría no es amigable con nada que no sea la familia tradicional.  


Estos carteles en el aeropuerto no dan la bienvenida a todo el mundo. Sólo a las familias. No tengo nada en contra de las familias, pero las familias no sólo son como se muestran en estos carteles. Existen las familias sin hijos, las familias monoparentales, las familias de adopción y las familias de padres / madres de un sólo género. Es increíble tener que decirlo pero: tener dos madres no te educa para ser lesbiana, ni tampoco tener padres gays te lleva a serlo tú. Es obvio. Es triste tener que decirlo en el siglo XXI. 


El Gobierno de Hungría lleva años impulsando políticas y retóricas que son claramente en contra de los derechos LGTB+. 
La "Ley de propaganda" de 2021 prohíbe representar o promocionar identidades sexuales o de género diversas ante los menores. Amnistía Internacional se ha quejado de esto

Para el gobierno húngaro, este discurso es “protector de la infancia y de valores tradicionales”, no necesariamente dirigido contra personas LGTB+ como individuos. Pero esto es hipocresía. Decir una parte de la verdad, revela cuál es la información que resulta incómoda. Las personas LGTB+ resultan incómodas para el gobierno de Orban y para muchos húngaros. Esto es un síntoma de machismo y atraso ciudadano, así como de prejuicios. ¿Por qué es incómodo lo que otros hagan en su intimidad? ¿Cuál es el miedo que tanto provocan estas personas? ¿Tienen miedo a su propia masculinidad? ¿Tienen miedo a que no haya suficientes nacimientos en el mundo? 

A mí me apena mucho la falta de libertad para las personas LGTB+, que no podrán reconocer y manifestar libremente su identidad de género diversa de la familia tradicional. 
También están prohibidos en Hungría los desfiles por el Día del Orgullo, lo cual es claramente discriminatorio, excluyente y homofóbico. Es contraria a los valores y las libertades que defendemos en Europa. Siempre defenderé las libertades para los colectivos LGTB+.

Espero que en el futuro nos demos cuenta de que las libertades y los derechos implican la universalidad de los mismos.
No podemos ser ciudadanos libres, pero tener esclavos en casa. 
No podemos ser familias si no reconocemos a todo el resto de familias existentes. 
Aunque lo pongamos en muchos idiomas: estamos siendo excluyentes y no estamos viendo la realidad. 


No reconocer este derecho a los húngaros significa hacer sufrir a las personas de Hungría cuya identidad de género no es la tradicional. Es una grave injusticia por parte de un gobierno. Es un síntoma de atraso, rancio conservadurismo y autoritarismo.