28 noviembre, 2007

El invierno del Hurón III


Capítulos anteriores, El invierno del hurón I, El invierno del hurón II.
Resumen: Hace tres semanas un cadáver de hurón apareció en mi camino hacia el trabajo. Si me mudo de piso no lo veré más, pero no parece que a nadie del ayuntamiento se le ocurra retirarlo de la vía pública.

En su tercera semana consecutiva puedo observar dos nuevos síntomas en el aspecto físico del hurón: espeluchamiento y desinfle. El primero se observa por algunos pelos que comienzan a perder su orden; el segundo porque la zona abdominal se contrae. Esto debe tener relación con la pérdida de gases que sufre todo ser al perder la vida.
Es vergonzoso perder pelos y gases involuntariamente. De ahí aquello de "Antes morir que perder la vida", que dijo el héroe.

Una nueva entrega de este desagradable estudio empírico la semana próxima, en un estado más avanzado de descomposición (del hurón y del autor, ya que a todo cerdo le llega su San Martín*).

*Una compañera de trabajo aquí en Miskolc me dijo una vez, muy cabreada: "A todo cerdo le llega su San Benito"... y luego añadió: "Y si esto es cristianismo, que venga el cristiano padre y lo vea".

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